Pieza

Marsh · La IA entra en los despachos como productividad y como nueva superficie de riesgo

El Law Firm Risk Global Survey 2024/2025 de Marsh y The Lawyer registra adopción relevante de GenAI y la integra en el mapa de riesgos del despacho junto a ciberseguridad, responsabilidad profesional, formación y supervisión.

FuenteMarsh Law Firm Risk: Global Survey Report 2024/2025 ↗Marsh, con The Lawyer, 28 de enero de 2025.Verificación: primary-verified

Posición en el puzzle

Dónde participa esta pieza

Grupos

  • Productividad y trabajo profesional
  • Responsabilidad, trazabilidad y assurance
  • Instituciones, regulación y experimentación
  • Servicios profesionales, seguros y transición de profesiones

Entidades: Marsh y The Lawyer
Referencia: Law Firm Risk: Global Survey Report 2024/2025 · 28 de enero de 2025

Las organizaciones que asesoran a otros sobre riesgos también están teniendo que aprender a gestionar los suyos.

El estudio global de Marsh y The Lawyer, basado en respuestas de 87 firmas internacionales, sitúa la inteligencia artificial dentro del mapa de riesgos del sector jurídico. Marsh señalaba que aproximadamente dos tercios de los despachos encuestados estaban utilizando IA generativa para eficiencia e innovación, con precisión y relación coste-efectividad entre las preocupaciones relevantes.

El dato no significa que dos tercios hayan transformado su modelo de negocio. Significa que la tecnología ha avanzado lo suficiente para dejar de ser únicamente un tema de innovación y convertirse también en materia ordinaria de gestión de riesgo.

Un despacho es simultáneamente usuario, proveedor y custodio

Una firma jurídica utiliza tecnología para producir trabajo, presta un servicio profesional a terceros y custodia información altamente sensible.

Eso hace que un mismo error pueda tener varias dimensiones.

Una respuesta inexacta puede convertirse en error profesional. Un dato introducido en una herramienta inadecuada puede crear un problema de confidencialidad. Un sistema mal gobernado puede ampliar exposición cibernética. Una automatización mal supervisada puede afectar a formación o reparto de trabajo.

La IA no crea todos esos riesgos desde cero. Los conecta de otra manera.

La productividad puede aumentar precisamente donde el control es más importante

Revisar documentos, resumir, investigar o preparar borradores son tareas atractivas para IA generativa porque consumen tiempo profesional.

Pero el valor de un despacho no se mide solamente por producir texto deprisa.

Depende de exactitud, contexto, confidencialidad, juicio y capacidad de responder ante el cliente.

Por eso la adopción crea una necesidad paralela de procedimientos: qué herramientas pueden utilizarse, con qué datos, en qué tipos de asunto, qué verificación requiere cada resultado y cómo se informa al cliente cuando sea relevante.

El riesgo no pertenece únicamente al departamento de IT

Cuando una herramienta modifica cómo se presta asesoramiento, su gobierno afecta a dirección, socios, responsables de riesgo, formación, compras y equipos técnicos.

Un control puramente tecnológico puede no detectar que el problema está en una instrucción profesional mal diseñada. Un control puramente jurídico puede no comprender cómo se almacenan los datos o qué permisos tiene la herramienta.

La capacidad necesaria es interdisciplinaria.

Esa combinación es una señal recurrente en el Observatorio: las nuevas tecnologías crean zonas donde varias profesiones deben aprender a trabajar juntas.

La formación también se convierte en gestión de riesgo

Si un profesional no entiende los límites de la herramienta, puede confiar demasiado en ella.

Si la organización prohíbe sin ofrecer alternativas, puede empujar el uso hacia canales informales. Si automatiza tareas junior sin rediseñar el aprendizaje, puede reducir exposición a errores de hoy y crear un déficit de criterio mañana.

Formar deja de ser simplemente enseñar a usar una aplicación. Incluye enseñar cuándo no usarla, cómo verificarla y qué responsabilidad sigue siendo humana.

Oportunidades que abre esta transformación

Responsables de riesgo de despachos pueden desarrollar especialización en gobierno de IA. Corredores y asesores de seguros pueden incorporar preguntas sobre controles, datos y supervisión a la evaluación del riesgo profesional y cibernético. Equipos de legal operations pueden diseñar workflows que registren uso y revisión. Formadores pueden construir programas basados en casos reales y niveles de riesgo.

También aparece espacio para evaluaciones independientes de herramientas, políticas adaptadas al tamaño del despacho, pruebas de confidencialidad y seguridad, y servicios que permitan a una firma demostrar a clientes cómo gobierna la tecnología que utiliza.

Qué nos dice esta pieza sobre Lo que viene

Marsh no demuestra que la IA haya sustituido el modelo profesional del despacho ni que exista una categoría aseguradora nueva y estabilizada para cada riesgo de IA.

La señal es más concreta: la tecnología ya está entrando en el sistema de riesgo de organizaciones cuyo producto depende de confianza y responsabilidad profesional.

Eso favorece la idea de que el nuevo mercado incluirá una infraestructura profesional de la transformación: seguros, auditoría, formación, políticas, operaciones, compliance y asesoramiento que permitan adoptar capacidad sin deteriorar aquello que hace confiable a la organización.

La profesión que ayuda a otros a gobernar el cambio está obligada a aprender primero a gobernarlo dentro de sí misma.