Pieza

WEF y Accenture · La transformación entra en el trabajo de oficina y las profesiones

El World Economic Forum y Accenture estimaron que los grandes modelos de lenguaje pueden transformar una parte importante de las horas de trabajo mediante automatización y, sobre todo, aumento de tareas. La señal es que el cambio entra de lleno en trabajos basados en conocimiento y lenguaje.

FuenteThe Future of Jobs Report 2025 ↗World Economic Forum, 7 de enero de 2025; lectura complementaria con McKinsey sobre potencial económico de GenAI.Verificación: composite-verifiedLa pieza es una síntesis. No debe atribuirse una cifra o conclusión única a la etiqueta conjunta WEF/McKinsey.

Posición en el puzzle

Dónde participa esta pieza

Grupos

  • IA generativa y ampliación del trabajo cognitivo
  • Productividad y trabajo profesional
  • Servicios profesionales, seguros y transición de profesiones

Entidades: World Economic Forum y Accenture
Referencias: Jobs of Tomorrow: Large Language Models and Jobs y su Business Toolkit · 2023

Durante décadas, muchas conversaciones sobre automatización giraron alrededor de fábricas, máquinas y tareas repetitivas.

La IA generativa desplaza parte de esa conversación hacia otro lugar: trabajos basados en lenguaje, información, análisis, documentación y coordinación.

El World Economic Forum y Accenture estudiaron cómo los grandes modelos de lenguaje pueden afectar a tareas de diferentes ocupaciones. En su toolkit señalaron que hasta un 40 % de las horas de trabajo podría verse transformado mediante una combinación de automatización y aumento de capacidades.

Eso no significa que desaparezca el 40 % de los empleos.

Significa algo más interesante: dentro de muchas profesiones cambia la combinación de tareas que merece hacer una persona y la manera en que puede hacerlas.

Una profesión no es una sola tarea

Un abogado no «hace derecho» durante ocho horas de la misma manera. Lee, busca, compara, redacta, habla con clientes, negocia, decide estrategia y asume responsabilidad.

Un profesor prepara materiales, explica, evalúa, escucha, organiza y acompaña.

Un médico combina información clínica, conversación, exploración, documentación y decisión.

Un consultor investiga, sintetiza, presenta, coordina y ayuda a ejecutar.

La IA puede afectar mucho a algunas de esas tareas y poco a otras.

Por eso la pregunta «¿desaparecerá mi profesión?» suele estar mal planteada.

La pregunta útil es: ¿qué parte de mi trabajo cambia, qué parte aumenta de valor y qué nueva función puedo ocupar?

La primera presión será económica

Cuando una parte del trabajo puede hacerse más rápido, aparece una presión sobre costes y expectativas.

Un cliente puede empezar a cuestionar por qué paga diez horas por algo que ahora necesita tres. Una empresa puede producir más con el mismo equipo. Un profesional que utiliza nuevas herramientas puede responder antes que otro.

Eso no produce automáticamente desempleo masivo, pero sí cambia la comparación económica entre maneras de trabajar.

Las organizaciones que tardan en reaccionar pueden necesitar más esfuerzo para ofrecer el mismo resultado. Baja su productividad relativa y aumenta la presión sobre precios, márgenes y empleo.

Ahí veremos antes la crisis que en los grandes debates sobre sentido: en costes, facturación, reorganizaciones, puestos que cambian y empresas que ya no pueden sostener la misma estructura.

La IA no es la causa de todo el cambio laboral

El trabajo profesional ya estaba transformándose por globalización, plataformas, trabajo remoto, software y conexión internacional.

La IA llega sobre ese proceso y reduce todavía más el coste de determinadas actividades cognitivas.

Por eso puede acelerar una transición que ya estaba en marcha.

Una firma pequeña puede atender clientes internacionales. Un profesional independiente puede acceder a herramientas antes reservadas a grandes empresas. Un cliente puede comparar especialistas de distintos países. La IA amplía ese abanico de posibilidades.

Oportunidades para muchas profesiones, no solo para tecnólogos

Aquí aparece una de las partes más importantes del nuevo mercado.

Un abogado puede pasar de vender horas de producción documental a ofrecer criterio, prevención, negociación, gobierno de sistemas y acompañamiento continuo.

Un contable puede desplazarse desde registrar el pasado hacia ayudar a entender la situación económica casi en tiempo real.

Un profesor puede pasar de transmitir un contenido estándar a diseñar aprendizaje personalizado y enseñar a pensar con herramientas que generan respuestas.

Un psicólogo puede trabajar sobre adaptación profesional, incertidumbre, identidad y cambios en la manera de relacionarnos con el trabajo.

Un creador de contenido puede convertirse en traductor de complejidad para una comunidad concreta.

Un profesional de recursos humanos puede diseñar nuevas combinaciones de personas, especialistas externos y sistemas de IA.

Un directivo puede especializarse en reorganizar equipos para aprovechar capacidad nueva sin perder responsabilidad.

La oportunidad no exige abandonar lo que uno sabe. Muchas veces exige reubicar ese conocimiento allí donde ahora aporta más valor.

También harán falta servicios para la transición

Cuando cambian tareas y expectativas, no basta con comprar herramientas.

Harán falta formación práctica, orientación profesional, rediseño de puestos, evaluación de capacidades, acompañamiento psicológico, negociación laboral, nuevos sistemas de remuneración y servicios que ayuden a pequeñas empresas a reorganizarse sin disponer de un gran departamento de transformación.

Parte de ese mercado todavía no tiene nombre.

Y probablemente aparecerá antes en pequeñas combinaciones de profesionales que en grandes categorías nuevas.

Qué nos dice esta pieza sobre Lo que viene

Los informes del WEF no prueban una cifra exacta de empleos futuros ni permiten predecir qué profesión ganará o perderá.

Sí aportan una señal fuerte: la IA generativa entra en tareas que forman el núcleo de mucho trabajo cualificado.

Eso obliga a revisar el valor de cada actividad y abre oportunidades para quienes sean capaces de convertir su experiencia en una función adecuada al nuevo entorno.

El futuro del trabajo no se divide simplemente entre «personas» e «IA».

Se divide cada vez más entre maneras de trabajar que incorporan capacidades nuevas a tiempo y maneras de trabajar que siguen necesitando demasiado esfuerzo para producir lo mismo.