Pieza
Gartner · La palabra «agente» también puede convertirse en humo
Gartner prevé que más del 40 % de los proyectos de IA agéntica se cancelará antes de acabar 2027 por costes, valor poco claro o controles insuficientes. También advierte de agentwashing: rebautizar productos como agentes sin capacidades agénticas sustanciales.
Posición en el puzzle
Dónde participa esta pieza
La pieza está registrada, pero su pertenencia de grupo todavía no ha quedado resuelta por las facetas actuales.
Entidad: Gartner
Referencia: predicción publicada el 25 de junio de 2025 sobre cancelación de proyectos de IA agéntica
Cuando una palabra empieza a concentrar expectativas y dinero, también empieza a atraer etiquetas oportunistas.
Gartner llama agentwashing a una práctica muy sencilla: presentar como «agente» un asistente, un chatbot o una automatización que no tiene una capacidad agéntica sustancial.
La consultora llegó a estimar que solo alrededor de 130 de los miles de proveedores que se presentaban como empresas de IA agéntica tenían propuestas realmente diferenciadas. Y predijo que más del 40 % de los proyectos de IA agéntica se cancelaría antes de acabar 2027 por costes crecientes, valor empresarial poco claro o controles insuficientes.
Son estimaciones y predicciones, no hechos ya consumados. Pero funcionan como una pieza adversarial necesaria.
Una tecnología prometedora también puede producir malas inversiones
El hecho de que los agentes puedan abrir posibilidades reales no significa que cualquier uso sea razonable.
Hay tareas para las que una automatización convencional es más barata y fiable. Otras se resuelven mejor con un asistente que espera instrucciones. Introducir un sistema más autónomo donde no hace falta puede añadir coste, imprevisibilidad y necesidades de control sin mejorar el resultado.
El problema aparece cuando una empresa empieza por la palabra de moda y después busca una tarea que justifique utilizarla.
La secuencia debería ser la contraria: primero el problema, después la capacidad necesaria.
El hype también consume capacidad
Un proyecto que no produce valor no solo cuesta dinero.
Consume tiempo de equipos, atención de directivos, legitimidad interna y capacidad para abordar otras necesidades.
Después de varios pilotos fallidos puede aparecer además un efecto peligroso: la organización concluye que «la IA no funciona» cuando quizá lo que no funcionaba era el caso de uso, el proveedor o la manera de medirlo.
Por eso cerrar a tiempo un proyecto débil no es un fracaso.
Puede ser una señal de madurez.
La IA acelera también la producción de marketing
La velocidad con la que aparecen productos y mensajes hace más difícil discriminar qué es una capacidad nueva y qué es una función antigua con un nombre nuevo.
Un mercado conectado premia temporalmente las narrativas que capturan atención. Inversores, compradores y medios reaccionan; los proveedores adaptan el discurso; la expectativa vuelve a alimentar la oferta.
Es otro ejemplo de realimentación rápida.
La oportunidad tecnológica puede ser real y el ruido alrededor también.
Oportunidades que abre esta confusión
Cuanto más difícil sea distinguir capacidad de marketing, más valor tendrá quien sepa hacerlo.
Aparecen oportunidades en evaluación técnica independiente, due diligence, análisis de retorno, comparación de proveedores, pruebas controladas y diseño de criterios para detener proyectos.
Un responsable de compras puede necesitar aprender a evaluar autonomía, herramientas, memoria, permisos y trazabilidad, no solo funcionalidades de una demo.
Un abogado puede revisar si las promesas comerciales se corresponden con responsabilidades y garantías reales.
Un auditor técnico puede probar qué hace de verdad un sistema fuera del escenario preparado por el proveedor.
Un financiero puede exigir que el proyecto explique qué coste, calidad, velocidad o escala cambia y cómo va a medirse.
Un experto sectorial puede detectar rápidamente que un «agente» sofisticado está intentando resolver un problema que en ese sector no tiene suficiente valor.
Y pueden aparecer firmas especializadas en ayudar a empresas a decidir qué no comprar.
También cambia el papel de inversores y startups
Para una startup, añadir la palabra «agentic» puede atraer atención durante un tiempo.
Pero si el mercado madura, la pregunta será mucho más dura: ¿qué capacidad nueva existe realmente y quién paga por ella?
Eso puede beneficiar a empresas menos espectaculares pero más concretas: equipos que resuelven una parte real de un workflow, conocen profundamente un sector y pueden demostrar un resultado.
También obliga al capital a diferenciar crecimiento de narrativa y crecimiento de capacidad.
Qué nos dice esta pieza sobre Lo que viene
Esta pieza no contradice que vaya a existir un mercado de agentes.
Contradice algo más ingenuo: que todo lo que se presenta como nuevo merezca ser incorporado.
En un entorno acelerado, cerrar lo irrelevante se vuelve tan importante como detectar oportunidades.
El nuevo mercado producirá capacidades valiosas, pero también ruido, duplicaciones y proyectos que no deberían sobrevivir.
Por eso habrá oportunidades no solo para construir, sino para verificar, comparar, medir y decir a tiempo una palabra difícil de vender y muy valiosa: no.